¿Qué hacer si entra un inquilino no deseado en el oído?

El conducto auditivo alberga las condiciones ideales para que muchos bichitos establezcan en él su lugar de residencia estival.

Con la llegada del calor y las temperaturas agradables aumenta la cantidad de insectos. También, este clima, anima a realizar actividades al aire libre, y el contacto con la naturalez aumenta sobretodo entre los mas pequeños de la casa. Algo tan simple como tumbarse en la hierba o en la arena de la playa puede convertirse en un problema si un bicho alcanza a introducirse en nuestras orejas ya que la forma del conducto del oído («cueva» oscura, protegida y calentita) anima a estos pequeños seres a introducirse en él llegando a producir pérdida de audición, comezón intensa, dolor, infecciones, e incluso pequeñas heridas si esta vivo y se mueve dentro.

El propio sistema de defensa del oído dará cuenta del inquilino en cuestión. El cerumen y el vello del conducto auditivo probablemente hará que quede atascado y morirá dentro probablemente hsta sin darnos cuenta.

Para extraerlo seguiremos los siguentes pasos:

  • Primero mantendremos la calma, especialmente si el afectado es un niño, lo tranquilizaremos para que no se toque el oído.
  • No introduciremos ningún bastoncillo u objeto similar para intentar sacarlo ya que podríamos introducirlo más en el conducto y provocar daños mayores.
  • Dejaremos que la gravedad actúe inclinando la cabeza hacia el lado afectado y agitando la cabeza suavemente para facilitar que el insecto salga.
  • Si se sigue resistiendo, podemos utilizar las siguientes técnicas para sacarlo con seguridad:
    • Utilizar una hoja o grama de cesped lavada con agua y jabón. Al ser tierno y flexible el insecto tratará de agarrarse a ella, sin riesgo de perforar el tímpano en caso de que lo toquemos. Se puede poner cerca de las patas del insecto si tenemos contacto visual con el y esperar a que salgo o esperar a que se agarre y tirar suavemente hacia afuera.
    • Sólo en el caso de que sea un insecto y no otro objeto, emplearemos aceite de oliva o aceite corporal para intentar extraerlo. El aceite inmovilizará y ahogará al bichito reduciendo el riesgo de que produzca mordeduras o heridas. Además lubricar el conducto facilitará que el bicho resbale hacia el exterior. Para proceder: se ponen dos o tres gotas e inclinamos la cabeza hacia el lado afectado y se agita suavemente la cabeza. Pero OJO, nunca utilizaremos esta técnica si el oído tiene drenajes o sospechamos que esta el tímpano perforado.
    • También podemos utilizar agua tibia solo si tenemos la certeza de que el insecto esta muerto. Se puede utilizar una perita de agua, una jeringuilla sin la aguja y en caso de que la situación nos pille en el monte o en la playa, podemos utilizar una botella de agua haciendo un pequeño agujero en el tapón para que salga un chorrito cuando hagamos una ligera presión. Hay que tener cuidado al realizar ésta técnica ya que puede producir mareo si se hace con mucha presión.

Si después de todo esto el inquilino no sale, el dolor persiste, se produce supuración o infección , pérdida de audición, o salen trozos del insecto pero sale no entero, acudiremos a un médico para su completa extracción.

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