Se abre la veda, protege tus oídos

La mayor parte del día nos exponemos inconscientemente a ruidos que pueden dañar nuestros oídos. En éste post quiero explicar tanto a cazadores como a tiradores los riesgos a los que se exponen  a la hora de disparar y de la necesidad de usar protectores auditivos, no sólo en las galerías de tiro, sino también en el exterior.

Para ponernos en situación, el espectro audible del oído humano alcanza desde los 20Hz a 20.000Hz y la percepción del habla se centra entre los 125Hz y los 8000Hz. Por otro lado la dinámica funcional del oído cubre desde los 0dB hasta los 140dB por encima de esta cifra la membrana timpánica se daña por rotura. Lo que consideramos como umbral de voz o de conversación varía desde los 60 a los 70dB y no entraña ningún riesgo para nuestra salud auditiva independientemente de la frecuencia y del tiempo de exposición.

Según los estudios, el nivel de ruido crítico que produce pérdida de audición es de 85 dB durante 8 horas diarias. Un aumento de 3 dB reduciría a la mitad la duración permitida, eso quiere decir que por ejemplo una exposición a 115dB durante 28 segundos podría producir un daño irreparable. Cuando los sonidos son súbitos y de corta duración pueden causar el daño inmediatamente independientemente de la duración.

La pérdida de audición asociada a la exposición a ruidos fuertes tiene dos síntomas que no necesariamente se tienen que dar conjuntamente. Por un lado pérdida de frecuencias agudas, responsables mayormente de la discriminación del habla. Sonidos como las «s», «f», «sh», etc dejan de ser percibidos por la cóclea. Dentro de ella poseemos una serie de células responsables de la captación de los sonidos en función de la frecuencia y la intensidad. Nacemos con una cantidad limitada de estas células (células ciliadas) que no se regeneran y que en caso de sonidos fuertes o súbitos se destruyen, no aportando información de los sonidos en función de la zona donde han desaparecido. Como consecuencia la persona siente que oye pero no entiende bien lo que le dicen.

Otro de los síntomas es la aparición de un pitido o zumbido que puede ser temporal o puede quedar permanente debido al trauma acústico, creando en corto plazo efectos psicológicos negativos sobre la persona.

Como dato curioso, el oído que más se afecta en el tiro suele ser el del lado contrario de la mano que se usa para encarar el arma. Así pues, para un tirador diestro el oído izquierdo es el que más sufre ya que el oído izquierdo es el que queda más cerca de la boca del cañón del arma y viceversa.

Tanto para interior como para exterior existen gran variedad de protectores de oídos que se adaptan perfectamente a las diferentes situaciones en las que nos encontremos. Desde protectores pasivos hasta protectores activos que permiten realzar el sonido ambiental cuando se está buscando una presa pero que en el momento del disparo cortan el paso de sonido hacia el interior del oído.

En otro post explicaré más extendidamente la diferencia entre los protectores pasivos y los activos así como el nivel de protección y funcionalidades que tienen.

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