CUIDA DE TUS OÍDOS CUANDO TE SUMERJAS EN EL AGUA

En anteriores entradas del blog hemos dado consejos y recomendaciones a cerca del cuidado de los oídos en verano. Os hemos enseñado la importancia del uso de los tapones a medida para los baños en las piscinas o en el mar para evitar otitis, infecciones u otros problemas auditivos que nos puedan amargar las vacaciones. También hemos visto  como las zambullidas en el agua o los saltos desde mucha altura pueden generar cambios repentinos en la presión del oído que puede dañarlos. Por supuesto es importatísimo, una correcta higiene de los oídos secándolos del agua que haya podido entrar a los conductos auditivos y la eliminación de posibles tapones de cerumen antes de coger aviones o sumergirse en el agua.

Pues aun siguiendo estos consejos, deberemos tener en cuenta algunas otras pautas para prevenir posibles lesiones en el oído si lo que vamos a practicar este verano es el buceo.

Durante las inmersiones va aumentando progresivamente la presión en el oído medio, a mayor profundidad, mayor presión. El riesgo de padecer un barotraumatismo u otras lesiones aumenta conforme descendemos,  por lo que la mejor manera de evitarlo es compensar la presión del oído. Se pueden utilizar dos tipos de maniobras; las de Igualación y las de Presurización.

Las maniobras de igualación persigue, como bien indica su nombre, la igualación de presiones entre el oído medio y el oído externo mediante la apertura de la Trompa de Eustaquio. Estas maniobras no son siempre aplicables a todos los buceadores y consisten en acciones como la deglución o el bostezo, echar la cabeza hacia atrás y hacer movimientos laterales o abrir la boca con empuje de la mandíbula hacia delante.

Si bien las de compensación las podemos realizar de manera natural, son mediante las Maniobras de Presurización  con las que conseguimos una correcta compensación de las presiones.  Son tres:

Maniobra de Valsalva

Se trata de la maniobra más utilizada, y quizá, fácil de hacer. Tiene su origen en el descubrimiento realizado por Antonio María Valsalva (1666-1723) de que si espiramos con la nariz pinzada y la boca cerrada, forzamos que entre aire en el oído medio a través de la trompa, y con ello, igualar las presiones. 

La parte delicada de esta maniobra está en su propia concepción, ya que al tener que soplar con cierta fuerza para introducir aire a través de la trompa, en caso de esfuerzo prolongado podemos sufrir diversos trastornos, como puede

ser, por ejemplo,  la rotura de la ventana redonda al intentar forzar una compensación encontrándose la trompa congestionada, o una infección en el oído medio a serle introducido mucosidad debido a los esfuerzos.

La maniobra de Valsalva debe efectuarse desde el primer momento en que se inicia el descenso, y tantas veces como se requiera, sin que en ningún momento debamos esperar a sentir molestias y ni mucho menos, dolor. Si en algún momento sentimos molestias, debemos ascender un par de metros hasta que éstas desaparezcan e intentar entonces la compensación. Es mejor no forzar la maniobra mientras experimentamos molestias, ya que podríamos lesionar el oído. En ocasiones comprobaremos como uno de los oídos nos compensa antes que el otro, lo cual nos puede hacer experimentar un leve mareo que es debido precisamente a esa diferencia momentánea de compensación entre los dos oídos.

Un aspecto muy importante es que nunca hemos de efectuar esta maniobra ni ninguna otra que sea de presurización mientras ascendemos, ya que en ese momento lo que nuestros oídos necesitan es precisamente reducir presión.

Maniobra de Frenzel

Se trata de una técnica que goza de mucha popularidad entre algunas comunidades de buceadores, si bien en nuestro país no resulta muy conocida. Tiene su origen en Herman Frenzel,  comandante de la «Luftwaffe» alemana. Su técnica era utilizada por los paracaidistas y pilotos para compensar los cambios de presión que experimentaban en sus actividades. Consiste en cerrar las cuerdas vocales, efectuar una inspiración y tratar entonces, con la nariz pinzada, de forzar la pronunciación de una «K» o un «GU» gutural. Durante la maniobra se eleva el dorso del tercio posterior de la lengua contra el paladar, a la vez que la nuez de Adán se eleva y vuelve a descender. Para entrenarse con esta maniobra, lo haremos frente a un espejo para comprobar su correcta ejecución: el esfuerzo de presurización puede verse en las partes blandas de la nariz, a la vez que comprobamos como la nuez sube y baja.

 Maniobra de Toynbee

A menudo habremos notado como durante la deglución nuestros oídos producen un chasquido. Joseph Toynbee fue el primero en describir e identificar este chasquido de las trompas y elaborar una técnica de compensación basado en él. Su técnica consiste en pinzar la nariz y a continuación simular el movimiento que hacemos al tragar. En realidad, se trata más bien de una maniobra de despresurización, ya que con ella se consigue extraer aire del oído medio, por lo que es especialmente útil en las ocasiones (muy excepcionales generalmente) en que experimentemos problemas de compensación durante el ascenso. Por lo tanto, no recomendamos esta técnica para compensar durante el descenso.

Otros aspectos a tener en cuenta y no menos importantes son:

  • No bucear nunca si se está resfriado o se experimenta alergia.

  • Mantener una higiene periódica de los conductos del oído externo.

  • Descender lentamente y con precaución los diez primeros metros anticipándose a las molestias con las preceptivas maniobras de compensación. Al primer síntoma de molestia debemos detenernos inmediatamente y ascender un poco para reintentar la compensación. Si no es posible compensar no hay que dudar en abandonar la inmersión para evitar problemas.

  • No usar bajo ningún concepto tapones para los oídos.

  • Evitar el uso de descongestionantes para los oídos, ya que si bien nos pueden permitir compensar para descender, es posible que su efecto pueda remitir y experimentemos problemas durante el ascenso.

  • Practicar una compensación de los oídos en los momentos previos a la inmersión.

  • Hay que procurar mantener el oído mojado y en contacto con el agua a presión ambiente, evitando capuchas excesivamente ajustadas que produzcan diferencias de presión ya en el oído externo.

  • No hay que desanimarse si inicialmente no compensamos con facilidad, como otras muchas cosas en el buceo, requiere también de un poco de  práctica y experiencia.

Fuente: buceodonosti.com

 

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