Consejos para entrenar la audición con audífonos

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La base de una buena audición con audífonos es una programación óptima con una buena base de mediciones y pruebas audiológicas. Por otro lado está la parte subjetiva de la adaptación del paciente que tiene que ligar con la parte objetiva de las pruebas. Para ello, es imprescindible una buena orientación por parte del audiólogo para anticipar sensaciones y establecer unas metas reales de audición. En las sesiones de adaptación de los audífonos realizamos esa orientación partiendo del reentrenamiento auditivo necesario por parte del paciente.

Al principio, experimentar los nuevos sonidos puede resultar agotador. Es muy importante que durante las sesiones de ajuste, describamos con mucha exactitud las sensaciones y dificultades que experimentamos al audioprotesista para poder determinar la fuente del problema. El éxito de la adaptación final será una conjunción de los dos factores, los ajustes de la programación y la experiencia poco a poco que va adquiriendo el paciente.

A continuación, algunos ejemplos de los ejercicios con los que hay que familiarizarse poco a poco y en orden de menor a mayor dificultad. Es muy importante seguir el orden de los mismos:

Consejo: la paciencia y una actitud positiva mejoran notablemente los resultados de las adaptaciones de audífonos.

EJERCICIO 1: FAMILIARIZARSE CON LOS SONIDOS

La propia voz es una de las primeras sensaciones extrañas que se suele notar. Leer algo en alto es un buen ejercicio  para familiarizarse con ella. Poco a poco nos iremos acostumbrando y esa sensación extraña desaparecerá en poco tiempo. Deternerse en analizar cómo se oyen los sonidos suaves, la propia respiración, las pisadas, los objetos cotidianos de nuestra casa, como el grifo del agua, el timbre del teléfono, las llaves, los platos o la cubertería, incluso provocando los sonidos nosotros mismos, anotarlos haciendo una breve descripción con adjetivos de como son (chirriantes, metálicos, profundos…) y valorarlos (agradable, natural, fuerte, incómodo…).

EJERCICIO 2: MANTENER UNA CONVERSACIÓN

Una vez nos hemos familiarizado con estos sonidos, podemos elevar el grado de dificultad, aprendiendo a distinguir la voz en un ambiente tranquilo o con ruido débil de fondo. En caso de no tener controlado el primer ejercicio, es aconsejable seguir practicándolo hasta dominarlo.

Poner las noticias en la radio, en la televisión, o mantener una conversación con un familia o amigo y observar como se comportan los audífonos en función de la distancia, la intensidad de la voz de la otra persona, la orientación del hablante, del ruido de fondo, etc. De ésta manera nos vamos a acostumbrar a adquirir ciertos hábitos haremos instintivamente y con ellos mejoraremos el rendimiento de la audición. También fijarse en el cambio en el tono de la voz del familiar o amigo y reconocerlo en las circunstancias antes mencionadas.

EJERCICIO 3: ACOSTUMBRARSE A LOS SONIDOS FUERTES

Cuando tenemos dominados los dos ejercicios anteriores, ya podemos avanzar hacia ambientes más hostiles.

El ruido de una cafetería con mucha gente, el ruido del tráfico de una avenida concurrida, son ejemplos de ruidos que nos pueden incomodar hasta que nos acostumbremos a oírlos. Éste trabajo nos puede llevar días o semanas así que el mejor consejo para ello es tener una dosis alta de paciencia aunque el tener un control del volumen de los audífonos también nos puede ayudar a sobrellevar éstas situaciones.  Además, y dependiendo del tipo de audífono, hacer uso del control de volumen genera un registro en los audífonos que puede ayudar al audioprotesista para mejorar la adaptación.

EJERCICIO 4: APRENDER A CENTRAR LA AUDICIÓN

Ahora ya podemos disfrutar de los audífonos y comunicarnos exitosamente en muchos de los ambientes complicados. El siguiente paso y el más complicado de todos es estar centrado en las conversaciones como oyente, ya que es las situaciones de habla con ambiente complicado, aunque no se sufra de pérdida de audición, cuando más suele ser necesario hacer un esfuerzo de lo que se quiere oír e ignorar o dejar en un segundo plano lo que no se quiere oír.

Practique el mantenerse centrado en los sonidos que quiere oír e ignorar los ruidos no deseados o molestos. Intente identificar los sonidos que no le resulten familiares en un ambiente con sonidos intensos y haga un esfuerzo consciente para ignorar los ruidos no importantes. En poco tiempo, verá como es capaz de centrar la atención de un sonido a otro.

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